Unas palabras sobre mí:
Ningún hombre es una isla… pero yo vivo en una.
Tras viajar al extranjero para completar mis estudios de traducción y vivir una larga temporada entre Londres, Madrid y Fráncfort, decidí retornar a mis orígenes bilbaínos.
Desde 2014 vivo en lo que es actualmente la “isla” de Bilbao, y desde aquí sigo trabajando como profesional por cuenta propia. Como dice un aforismo inglés “ningún hombre es una isla” –y mucho menos hoy en día gracias a los avances de la tecnología–, pero en Bilbao yo he encontrado la mía.
Vea más abajo algunas imágenes de este rincón del mundo.






